|
Mensaje de un ángel de la guarda
Tu ángel te dice:
¿Por que siempre piensas que yo soy tú juez, que
soy alguien que en lugar de tratar de comprenderte te juzgo? ¿Cuándo
te he demostrado un juicio que te haga pensar que así es como soy
yo?
Yo no te juzgo, no me desespero, al contrario, lo
más cerca que he podido estar de ese tipo de sentimientos es tratando
de comprenderte y al mismo tiempo de aprender, tú has sido también
mi gran maestro, porque como tú bien sabes yo no podría experimentar
todo lo que tú vives si no fuera a través de tí, es verdad que a
veces no logro entenderte, pero no es como tú lo piensas, trato,
me esfuerzo mucho por hacerlo, me pregunto siempre cómo puedo ayudarte,
trato de imaginar -si se pudiera utilizar esa palabra- cómo es que
sientes, lo intento de verdad, pero sólo para ayudarte, no con el
afán de critica con el que tú siempre me ves.
Somos un equipo y necesitamos trabajar juntos, pero tú me has cerrado
muchas veces las puertas. Yo no me desespero, simplemente te espero,
con paciencia y con un profundo amor, con toda la ternura de que
soy capaz y con toda mi intención en ayudarte. Aquí estoy, nunca
me he alejado -como también has llegado a pensar-, nunca voy a abandonarte.
Los dos decidimos venir a esta experiencia juntos, ¡y yo no me rajo!
Al contrario, estoy a tú lado cada instante, tanto me llames o no,
cuando quieres o cuando no quieres, respeto todos tus momentos y
acudo a tu llamado feliz aunque sólo me pidas algo insignificante.
Hay tanto que a veces quisiera decirte. Quisiera poder darte consuelo
cuando lo necesitas, fortaleza, ayudarte a sentir la fe que yo experimento
y toda la seguridad; transmitirte lo que yo veo desde otra perspectiva.
Pero no me lo permites, no al menos en esta forma, ya que yo nunca
dejo de hacerlo, con ideas, con sentimientos o sensaciones; imágenes,
sueños, todo lo que está a mi alcance, nunca me alejo, por favor,
si no puedes creer en muchas cosas al menos de ésta no dudes. YO
NUNCA ME ALEJO.
Te veo muy turbado. Últimamente, te veo triste y desesperado, angustiado,
y no me gusta verte así. Sé que estás pasando por un proceso difícil,
pero muy necesario. Tú lo sabes, pero aun sabiéndolo creo que lo
que te impide verlo con gusto es que no sabes cuál es el resultado
que hay detrás de este proceso, es como si pensaras que al hacerlo,
aunque nunca va a terminar, vas a encontrarte
exactamente igual que ahora, sólo que con otro obstáculo diferente,
pero igual, y yo te digo que no es así.
Si tú pudieras ver como podría ser tu vida del modo
en que yo la veo creo que no me lo creerías. Es una vida tan plena,
tan dichosa que no puedo esperar a compartirla contigo. Yo veo un
valle lleno de árboles verdes y una suave brisa, peces, aves y flores,
amor, calor, paz, armonía y belleza por doquier. Esa es tu vida,
eso es lo que viniste a experimentar. No sabes cómo quisiera que
tú pudieras tener esta certeza que yo tengo. Quisiera podértela
transmitir con la fuerza con que yo la percibo.
Por favor deja de martirizarte tanto, toma las cosas con más calma,
¿hasta para evolucionar tienes que ser tan duro contigo mismo? ¡Esto
no es así, no es como tú lo ves! Lo ves sólo con una perspectiva
de tercera dimensión. Evolucionar significa crecer, fluir, adquirir
sabiduría en varios niveles, pero no es un proceso de sacrificio
y dolor, de necesariamente aprender por medio de tremendos esfuerzos
y de constantes cruentas luchas con tú interior. No es así, no es
una lucha contigo mismo. Incluso como yo lo veo, no necesitarías
hacer realmente NADA, sino detenerte un momento, hacer un alto a
tu inercia, a tus afanes, y sólo observar cada momento, cada segundo
de tu existencia, y descubrir en el Todo lo que éste encierra. No
es sentarte horas y horas a pensar en cómo solucionar las cosas.
Pensar ya no te deja nada bueno, ¡por favor ya deja de pensar! Pensar
tanto sólo te confunde y te martiriza más.
Deja de pensar, no pienses en nada y trata siempre de estar enfocado
en el instante que vives. Percibe los colores del momento, los olores,
las texturas, las formas. Deja que se integren a tus sentidos. Comienza
por ponerte realmente en contacto con todo lo que te rodea, no bloquees
tus sentidos físicos. Ese es el primer paso antes de ponerte a pensar
en los sentidos no físicos.
Después vive cada segundo igual, observa todo como un testigo, no
te involucres, y obsérvalo, obsérvate a ti, ¿qué piensas? ¿qué sientes?
Ante cada sitúación de tu vida, por pequeña que esta sea, observa
tus reacciones. Sólo eso. Creo que te ayudará mucho a ponerte realmente
en contacto contigo. Ya deja de pensar en lo que DEBERÍAS estar
pensando o sintiendo en cada situación. Esa es tu inercia, sientes
que deberías estar contento, o pleno o triste, o enojado y por estar
pensando en lo que deberías sentir ¡no sientes lo que realmente
sientes!
Haz el experimento de intentar sentirte como un niño en el mundo,
como si acabaras de aterrizar en una nave espacial para observar
el mundo y a los humanos, pero no te involucres, y observa; realmente
metete a ver, pero no sólo viendo lo negativo -otra tendencia-,
sino por el contrario: trata de ver todo lo positivo que puedas
encontrar, piensa que tuvieras que entregar un reporte diario de
todo lo bueno y positivo que encuentres en cada día, como si fuera
tu misión especial, y que ese reporte lo tienes que
entregar a tu nave espacial todos los días. Entonces tienes que
estar muy pendiente todo el día para que no se te escape un sólo
detalle. No pienses que vas a ser evaluado porque eso te crea demasiado
conflicto. Piensa que ellos nunca han estado en este planeta y no
tienen idea de todo lo que existe. Entonces sólo a través de tus
ojos ellos pueden ver la belleza de este mundo, ¡y tú no quieres
que
se la pierdan!
Entonces verás muchas mas cosas de las que ves ahora.
La auto-aceptación y la autoestima tampoco son tan difíciles de
lograr como tú siempre has pensado. Parte del experimento es observarte
en relación a lo que vives, no hay mejor experimento que la vida
misma, lo que se está viviendo. Tú quieres solucionar todos tus
problemas mentalmente, por eso
no avanzas; es en los hechos, en la ACCIÓN en donde se corrigen
esas cosas. Es viviendo en donde se dan los cambios. De nada te
sirve escribir un tratado sobre la falta de autoestima y tu gran
preocupación por los sistemas de creencias, eso ya lo tienes muy
masticado, pero te falta la acción, eso se tiene que vivir para
que se haga una realidad.
En cada relación, en cada momento, en lugar de reaccionar
desde el juicio hacia tí mismo, tienes primero que darte cuenta
cuándo entra el juicio y, luego, sin enojos, sin rabia, sin resentimiento,
observarlo. Incluso con una sonrisa, ¿por qué no? Simplemente decirte
a tí mismo: ¡qué divertido, cómo funciona mi mente! Pero así de
simple.
Después con tu voluntad y tu esfuerzo consciente, con tu fuerza
y tu poder personal que es muchísimo, simplemente dirigir tu reacción
hacia el otro lado.
Supongamos que por ejemplo hoy te presentan a una persona muy atractiva.
Tú la observas y anotas en tu registro mental que podrías decir
al final del día. Entonces anotas: vi a una persona sumamente atractiva,
los seres humanos pueden ser muy bellos!
Después entrarán en acción en tí infinidad de registros, reacciones,
miedo al rechazo, no sentirte lo suficientemente atractivo para
que gustarle, no sentirte listo, no sentirte deseado, o lo que sea.
En ese momento identifica tu reacción y tu registro, y di -ja, ja,
ja- que chistosos, ahí están otra vez esos conceptos tan raros que
de repente me surgen. Y en lugar de quedarte ahí y simplemente ponerte
la máscara de falsa seguridad, o tomar una actitud aparente de indiferencia,
piensa lo contrario.
Piensa, si quieres como en un juego, que estás en una película representando
un papel, el del hombre o la mujer más guapa, más inteligente, más
deseada, con la mejor figura; que tú eres ese personaje y tienes
que actuar de ese modo. No importa quién te creyeras antes, como
buen actor tienes que representar el papel del hombre más guapo
de la película o la más guapa, o más lo que quieras, de todos modos
la vida es sólo eso, una película, un reflejo una ilusión
con todo y hologramas y efectos
especiales.
Tu cuerpo físico actual es sólo el maquillaje usado
en la película. Lo que está a tu alrededor son sólo otros personajes,
y los escenarios fueron creados para esta película. Cuidado que
luego se desmantelan, son irreales, nada es real, todo es una fantasía
para crear esos efectos que se necesitan en esa película en particular.
Entonces tú vas a representar el papel que quieras. Juega con los
papeles, no importa, ¡no importa nada! Si te equivocas en el guión,
¡se hace corte y se vuelve a empezar! NO pasa absolutamente nada.
Es mucho mas fácil y divertido -sin embargo- si en cada escena de
la película estás consciente de cómo representar tu papel -y no
me mal entiendas: no me refiero a que hagas papeles sólo en función
de lo que piensas que se espera de tí, o en función de lo que dicen
o piensan otros.
No, tu papel es ser tú mismo, lo mejor de tí, la imagen más alta
que tienes de tí mismo, la imagen de esa mujer u hombre que quieres
tú ser en cada situación. Todas esas figuras que tú consideras valiosas,
y que están dentro de tí.
Recuerda que dentro de tí están todos los papeles representados
en todos las películas de toda la eternidad. Tú sabes todo, sólo
recuerda lo que quieres recordar, pero no seas duro contigo. Las
formas de pensamiento sólo son creaciones a las que tú les has dado
fuerza, pero en realidad tú se las quitas o se las das a voluntad.
Háblales, diles que ahora van a representar otro papel, inclúyelas,
pídeles ideas para representar otro papel pero déjalas saber cuál
es el que ahora hay que representar; obsérvalas como aliados a los
que tienes de tu parte, no las veas como creaciones monstruosas
a tu alrededor que sólo te hacen daño, en realidad sólo quieren
ayudar, y si las ayudas a participar en este nuevo experimento gustosas
te van
asistir, ellas también van a aprender mucho y se van a ir integrando
a tí, pero si las sigues viendo como las molestias con las que tienes
que cargar por obligación, sólo le das fuerza a su parte negativa.
También recuerda que el experimento de ver, oír, gustar, sentir,
decir lo bello eleva tú vibración automáticamente. Al vibrar mas
alto todo se acomoda a ese cambio. No temas, no lo veas como algo
tan difícil, como una obligación, como una carga. Crecer, evolucionar,
no es en nada una carga. En tu reporte incluye también todas las
actitudes positivas que hayas encontrado en tí, todo lo que hiciste
bien, refuérzalo, cualquier cosa, hasta "mantuve en orden mi
departamento", "le di una palabra de aliento a alguien
que lo necesitaba", "escuché a un amigo en apuros",
"llamé a alguien para recordarle que es mi amigo y lo amo",
"tuve paciencia con el taxista que se me cruzó", "le
regalé una manzana a la portera"...
Todo, absolutamente todo lo bueno que hagas. Ya no te evalúes en
función al tiempo que ha pasado, déjalo a un lado, de verdad juega
el juego de la nave: piensa que acabas en este momento de llegar
al planeta, observa tu cuerpo sin juicio, acuérdate que sólo puedes
ver lo bello, el reporte no incluye nada, absolutamente nada negativo.
No puedes escribirlo, ni aunque lo pienses, no les interesa eso,
sólo lo positivo. El primer reporte es cómo encontraste el ambiente,
tienes que hacer un recuento de las habilidades que tiene, de su
cuerpo físico, de su entorno, amigos, casa, todo, hasta cosas materiales,
todo, como si sólo te hubieran prestado este cuerpo para realizar
tú experimento (que en realidad es la verdad), o sea que este juego
ni siquiera es tan absurdo.
Haz el primer reporte y después haz uno cada día. Si necesitas llevar
una libreta y anotar las cosas ¡hazlo! ¡Te vas a dar cuenta como
una pequeña libreta no alcanza para escribir todo lo bello y positivo
que tiene una simple semana! No le hagas caso al pasado, haz de
cuenta que ese pasado, bueno o malo -tú no lo sabes, acabas de llegar-,
no importa. Solo forma parte de unos recuerdos medio extraños
que traía el cuerpo incluido (tampoco es absurdo), y no les prestes
atención. Cuando lleguen los recuerdos, obsérvalos y déjalos ir,
no les prestes mas atención, nada de atención, concéntrate en tú
reporte.
Puedes sin embargo reportar algún recuerdo bello o agradable, pero
solo como eso; reconoce que es un recuerdo, pero lo mas importante
es el ahora, el instante. Recuerda que no se te puede escapar nada,
tienes que estar sumamente alerta y concentrado, ¡o no podrás reportar
todo! Si sucede algo desagradable, no lo anotes, no lo analices,
no te quedes mil horas pensando en ello, olvídalo, aprende de donde
vino pero no te enfoques en el, déjalo pasar, y sigue adelante.
Piensa que tú tampoco sabes bien como funciona esto del planeta
Tierra y solo tómalo como algo que considerar para no volver a caer,
pero punto, no te detengas ahí, y siente que en tu misión especial
no te exigieron no equivocarte; al contrario, saben que lo harás,
pero no importa, está bien, estaba previsto que durante el experimento
ibas a cometer varios errores.
No pasa nada, nadie va a juzgar esos errores: ¡ por eso ni siquiera
están incluidos en el reporte!. A nadie realmente le importan.
Quiero que sepas en primer lugar que te amo, y eso no lo puede cambiar
nada en todo el universo; que estoy orgulloso de tu gran valor,
que me siento honrado de que me eligieras para acompañarte, que
la oportunidad que me das de aprender a tu lado es mi tesoro más
preciado, y que recuerdes que estoy más cerca que el aire que respiras,
más cerca que nada, y cuentas conmigo para todo, absolutamente todo.
¡Ánimo! ¡Y VAMOS A JUGAR!
tu Ángel de la Guarda
Enviado por Telito
|