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Elixir de Delfín

Esencia Energética DELPH - Sistema Korte PHI  

LOS DELFINES

Los delfines son los acróbatas del mar. Algunas especies llegan a saltar hasta 25 pies (8 m aprox.), fuera del agua. Son animales muy sociables, amistosos e inteligentes, que poseen un sistema de comunicación que es objeto de continuos estudios y de gran fascinación.

Existen más de 60 especies que viven en todos los ríos y mares del mundo. Algunas habitan en los ríos Amazonas y Ganges. Al Río de la Plata llega la especie Franciscana (Pontoporia blainvillei).

La mayoría se mantienen siempre nadando en mar abierto, generalmente en grandes grupos. Es allí generalmente, donde nos regalan el espectáculo de verlos seguir la estela de los barcos o saltar, jugar y nadar junto a ellos. Existe una cooperación muy peculiar entre los individuos de cada grupo para atrapar los cardúmenes de peces con que se alimentan, utilizando un sistema de sonido parecido al de los murciélagos para identificar sus presas.

El delfín que más abunda es el Hocico de Botella (Tursiops truncatus) o la Tonina (Tursiops gephireus), que también es el más común en los parques de diversiones por su gran inteligencia y capacidad para mantenerse en cautiverio. Esta especie habita en las aguas tropicales y templadas de casi todos los océanos. Otras especies de delfines comunes son el Delfín Moteado (Stenella frontalis) y el Delfín Común (Delphinus delphis).

Frecuentemente se los observa jugando alrededor de barcos, en aguas costeras o en estuarios, en grupos de varios individuos. Alcanzan velocidades de hasta 35 km/h y llegan a medir de diez a catorce pies de largo. Son muy sensibles a los ruidos que produce el tráfico de navegación y a la contaminación, lo que les ocasiona mortalidad en masa.

LOS FASCINANTES DELFINES - portadores de energía curativa

Amigos espontáneos de los humanos, inteligentes a tal grado, que algunos piensan que poseen su propia cultura, y ahora descubiertos como portadores de una energía curativa que ha dado pie al desarrollo de una nueva forma de terapia, los delfines saltan del mar a nuestro Templo del Cuerpo, invitados como sanadores.

Todo empezó hace miles de años, en Grecia, cuando se edifica el oráculo de Delfos consagrado a Apolo, el dios Sol de la serena luz. Los animales consagrados a ese santuario son delfines. Al lado de su legendario lema Conócete a ti mismo, grabado a la entrada de Delfos, colocaron un delfín, animal que recibió una protección equiparable a la otorgada a los dioses, al punto de que llegaron a castigar con la muerte a quien osara matar a uno de tales cetáceos. Cuenta Homero en La Odisea que Ulises (Odiseo) es salvado del mar por dos delfines.

 

"Ningún ser de la creación es más divino que los delfines; ya existían con anterioridad al

hombre y compartían las ciudades con los mortales, pero por orden de Dionisio pasaron

de la tierra a los mares y tomaron la forma de los peces".

Oppius.

 

En Creta también se pintan frescos con imágenes de estos cetáceos, simbolizando los espíritus femeninos, maternales, del mar. Por un lado, la connotación de la claridad serena de la sabiduría; por el otro, la maternidad del mar (ó la) mar.

Retrotrayéndonos más aún, en el tiempo, los aborígenes de Australia conservan leyendas de tiempos remotos en las que cuentan que los pueblos primitivos se dirigían a las playas para comunicarse con los delfines, con los que mantenían una estrecha relación espiritual. De este modo, los delfines llamados con el nombre genérico de Dreamtime (tiempo de sueños), fueron incluidos en la vida física y espiritual de los primeros pobladores de Australia, y las playas donde se solían celebrar los encuentros eran consideradas como lugares sagrados sobre cuyo emplazamiento se guardaba un celosos secreto que solo era transmitido oralmente por los jefes espirituales de las tribus de generación en generación.

Con el correr del tiempo, sin embargo, aquéllas prácticas fueron paulatinamente abandonadas hasta que fueron recuperadas por algunos colonos blancos, que habían oído esas leyendas, si bien no antes de que mediara una época durante la que los delfines pusieron a prueba a esa nueva "especie", y llegaran a considerar a sus miembros dignos del intercambio.

A lo largo de los años varias anécdotas recogen historias de delfines que salvan personas de las aguas: marineros, incluso a niños. ¿De dónde viene esa desinteresada compasión de un mamífero marino no entrenado, no domesticado, por otro mamífero terrestre tan distinto, y que cree ser el rey de la creación? La gente de mar, cuando ve a un delfín, dice que es un buen augurio. Las personas que nadan con delfines narran que esta actividad les hace más felices, les da una calma singular.

Pocos seres humanos hay que no sonrían o sientan una extraña sensación de felicidad ante la visión o presencia cercana de un delfín. Parecen dar una sensación de confianza, de familiaridad, de amistad. Náufragos que han sido salvados por alguno de tales cetáceos han asegurado no haber sentido miedo y sí la certeza de que el animal les estaba ayudando.

Cálculos realizados estiman que en todo el Mediterráneo occidental existen unos 200.000 delfines listados, una de las tres especies de delfines que pueden verse en las aguas próximas a Baleares. El más común y familiar de todos los cetáceos, sin embargo, es el delfín mular, cuya presencia en muchos parques marinos alegra a niños y grandes.

Una nueva forma de terapia: Delfinoterapia

El interés actual por los delfines sería una especie de redescubrimiento para el hombre moderno, que hoy renueva con entusiasmo el estudio de esta especie, en especial al saber que poseen una sorprendente capacidad curativa para el hombre, sobre todo en el caso de los discapacitados mentales. Estamos hablando de una nueva técnica terapéutica que hoy se conoce como "Delfinoterapia". Pero, ¿cuál es su origen?

A principios de los años cincuenta, el norteamericano John Lilly descubrió que los delfines pueden ejercer una influencia poderosa y positiva sobre la mente humana. Lilly trabajaba entonces sobre la neuroanatomía de estos cetáceos en colaboración con la Marina norteamericana cuando, gracias a unos experimentos que incluían la observación del comportamiento de su propia mente en unas cámaras de aislamiento especialmente diseñadas, pudo llegar a la conclusión de que los delfines se encuentran en estado meditativo las 24 horas del día. Paralelamente, estableció un sistema bidireccional de comunicación con los delfines creando un interfaz informatizado, por cuanto el proyecto suponía que el lenguaje de los delfines estaba basado en imágenes sónicas. Con los sonidos emitidos por aquellos se creaban imágenes computerizadas que posteriormente eran analizadas por especialistas para poder diseñar una cadena de respuesta a los delfines a través del ordenador, y de ese modo crear un lenguaje que hombre y delfín pudieran entender. Y así, tras años de investigación, se llegó a confeccionar el primer diccionario electrónico bilingüe (inglés ó lenguaje de los delfines) compuesto por unas 50 palabras. Junto a otros eminentes científicos, Lilly contribuyó a la elaboración del libro "Mind in the waters" que sentó las bases de un revolucionario concepto: la existencia de otra mente parecida a la nuestra. Esa interrelación entre esa mente y la del hombre es lo que ha abierto la puerta a la Delfinoterapia.

Los doctores Horace Dobbs y David Nathanson, en Escocia y Florida, respectivamente, comenzaron hace unos 20 años a estudiar el efecto de los delfines en personas con padecimientos emocionales, síndrome de Down y autismo. Cuenta el Dr. Dobbs que en 1974, en las costas de la isla de Man, él y su hijo conocieron un delfín que llamaron Donald. El delfín llevó al chico a dar un paseo por todo el puerto, cuidando de mantenerlo fuera del agua, y la emotiva interacción entre ambos cambió la vida del Dr. Dobbs, que cada vez se aficionó más a la natación con los delfines y menos a su laboratorio. El océano fue a partir de entonces su centro de investigación, y encontró que las personas con depresión crónica o anorexia nerviosa podían salir de su trastorno con la compañía alegre y amistosa de los delfines.

Desde 1986 en el Oceanarium del estado de Ucrania, situado en Sevastopol - Crimea, un nuevo campo de investigación se viene desarrollando por un grupo de científicos encabezdo por el Dr. Ludmila Lukina. Cada año, durante el verano, niños y adultos con distintas discapacidades han recibido sesiones de delfinoterapia. Ellos informan de que sienten mejoramiento en su humor, bienestar, vitalidad y un aumento en la capacidad para trabajar. Algunos también sienten que desaparecen los síntomas de sus enfermedades después de nadar con los delfines.

Los resultados de estas investigaciones se han publicado en el Simposio Internacional de Medicina en Gurzuf (1992), y en Moscú (1995), y en otros Congresos como el de Turquía (1996) y Gran Bretaña (1998). La delfinoterapia ha recibido una amplia aceptación por parte de la comunidad científica, haciendo notar su alta eficacia y su gran futuro como método de tratamiento.

No cabe duda de que entre todas las criaturas marinas, el delfín es uno de los preferidos, tanto por los niños como por los adultos, que ven en ellos a unos seres próximos y amigables a los que se atribuyen cualidades de todo tipo. Algunos terapeutas que recomiendan la natación junto a delfines como eficaz tratamiento del estrés o la depresión, e incluso hay médicos, como el soviético Dr. Tcharkovsky, que recomiendan a las mujeres embarazadas que mediten o hagan ejercicios de relajación en presencia de delfines (últimamente, incluso, se han dado varios casos de partos en el agua junto a ellos), porque al parecer, los delfines podrían entrar el contacto telepático con los bebés que van a nacer o los recién nacidos. Las madres que han vivido esa experiencia del parto bajo el agua junto a delfines, aseguran que ha sido muy gratificante, casi ‘mágica’, y que han sentido una felicidad casi inenarrable.

Casi todo lo relacionado con el mundo de los delfines sigue siendo un misterio, pero ya se conocen algunas cosas. Por ejemplo, que son mucho más inteligentes y están más evolucionados que los mismos seres humanos. Su cerebro es el mayor de la creación y está mucho más desarrollado que el del hombre. Poseen sentido ultrasónico, un sonar muy perfeccionado con el que pueden orientarse, conocer lo que tienen delante e incluso "ver" a través de la materia, como en una ecografía. Tienen además un sentido del tacto muy desarrollado, por lo que adoran las caricias y el contacto. Hay científicos que están enseñando a los delfines un lenguaje de gestos con gran éxito, ya que éstos comprenden no sólo las palabras, sino también la sintaxis, el orden de las frases silbadas o gestuales.

En la Universidad de Hawai se intenta la comunicación con estos cetáceos, basado en silbidos producidos por un ordenador, similares a los que ellos emiten.

En una cala de Cadaqués, Girona, funciona desde hace un tiempo el primer centro de delfinoterapia de España. La nueva y revolucionaria técnica curativa está ofreciendo resultados sorprendentes, y muchos niños con discapacidades, especialmente autistas y con Síndrome de Down, han experimentado una gran mejoría tras su contacto con delfines.

En un centro de Florida (USA), un niño sordomudo de tres años se curó totalmente gracias a su amistad con un delfín.

Se han realizado experimentos singulares. Hay un grupo de música canadiense, el "Interespecies Communication", que se dedica a dar conciertos a los delfines, y aseguran que éstos escuchan la música, parecen entenderla y disfrutar con ella.

¿A qué se debe este "efecto delfín" ? Hasta la fecha se documentan efectos curativos en las personas que tienen contacto con ellos tales como reducción del dolor, cambios químicos en la sangre, y refuerzo para la recuperación en enfermedades crónicas y terminales. Se ha observado por medio de la medición de las ondas cerebrales de los pacientes que éstas cambian en presencia de los delfines hacia una armonización entre los hemisferios izquierdo y derecho del cerebro, lo que produce un estado de paz y relajación tal como sucede al realizar una meditación. Y lo que mucha gente ignora es que los delfines están siendo utilizados desde hace tiempo como terapeutas, especialmente en los casos de personas con discapacidades mentales, autismo, sordera, etc.

De hecho, se establece una armonización entre el cerebro de la persona y del delfín, pues estos mamíferos mantienen casi permanentemente una actividad cerebral de frecuencia baja, en el denominado NIVEL ALFA, precisamente el nivel de meditación que enseñan diversas escuelas espirituales, lo que nos lleva a recordar la paz que emana de las personas con un alto grado de maestría espiritual. ¿Podemos llamarles Delfines gurúes?

Y pese a todo esto, aún hay seres llamados humanos (?), que siguen cazándolos en una masacre

sin objeto ni sentido, o provocando su muerte al quedar atrapados en redes de deriva,

o contaminando los mares y océanos en los que habitan.

Elixir de DELFÍN: Delph - Sistema Korte PHI

Las esencias de animales en estado salvaje, le dan una nueva perspectiva a las Terapias vibracionales.

El investigador Andreas Korte, (Alemania) nos ha hecho el regalo de tomar la energía de los delfines en libertad, con el Sistema del Cristal.

Delph es un elixir excepcional. Está preparado con la energía de los delfines en el mar. La energía que emite esta esencia tiene un radio de acción enorme, que puede llegar hasta dos canchas de fútbol.

Se trata de una esencia de vibración muy elevada (energía de Sirius), que armoniza y limpia todos los chacras a la vez, y los purifica.

Muy efectivo en partos, para poder "cortar astralmente" el cordón umbilical cortado realmente al nacer un bebé. Ayuda a encontrar la individualidad.

Gracias a su gran poder limpiador, se emplea con éxito en la depuración de aguas y zonas muy contaminadas, así como también en las alteraciones emocionales.

En gotas se administra generalmente en el exterior (usar el péndulo, u otro sistema intuitivo, para saber cómo es más efectivo).

Se usa también en colgante, y viene ya preparado dentro de una gota de cristal, con una soguita de cuero, y produce mayor alegría y una apertura del chacra cardíaco. Aumenta la comunicación entre personas que lo usan, ampliando ó aumentando algunas veces los latidos del corazón cuando esta comunicación se hace.

 

El mensaje de los delfines es el AMOR UNIVERSAL, que abarca e ínter penetra todo.

 

Lo que nos enseñan los delfines es simplemente SER: la alegría de jugar por el juego y no por el premio,

el AMOR por el amor mismo, estando simplemente con el "corazón abierto" para nuestros "hermanos", conocidos ó no. ¿Será que todos necesitamos de esta esencia?

 

Por consultas, comunicarse con Rina a: alpheratz@adinet.com.uy