El lenguaje de los adolescentes

El lenguaje de
los adolescentes es y ha sido peculiar. No solo los del siglo XXI hablan de manera
diferente a los adultos de su época. En todos los períodos de la historia, los jóvenes
se expresaron de una forma distinta de la del grupo etario al que no pertenecen
¿Cómo se explica este fenómeno?
Los jóvenes quieren distinguirse
de los adultos. En la forma de proceder, en la de vestirse, en las costumbres y, sobre
todo, en el lenguaje. Si logran que este, que es el medio de comunicación por excelencia,
sea comprendido solo por sus pares, actuará como la gran barrera que lo separa de los
mayores.
Ese idioma tan particular que manejan no se aprende en ningún
curso. No existe hasta que ellos mismos lo crean y esa creación, que se hace de a poco y
se trasmite con gran rapidez, es fruto de sus reuniones, de sus conversaciones, de los
momentos que comparten.
No hay un propósito consciente de valerse de un idioma
extraño, no existen reglas que lo rijan, ni interés alguno en que las haya. Al
contrario, cuanto más diferente sea la palabra de la que usan los demás sectores de la
población, mejor.
En nuestro país, alrededor de un 16% de los habitantes se
sitúa entre los 15 y los 21 años y utilizan ese tipo de lenguaje.
Un lenguaje que los adultos decimos no comprender, lo que,
en muchos ocasiones, no es cierto, ya que, aunque no lo usemos, nos adaptamos con
facilidad a él y, en ciertos casos, alguna palabra o expresión ingresa al nuestro. Un
lenguaje muy perecedero, que durará solo un tiempo y que, raramente, pasará a integrar
el diccionario y el vocabulario de las personas cultas del país. Un lenguaje, diferente
al que manejamos cuando fuimos adolescentes, lo que no significa que, como tales, no
hayamos tenido nuestra forma especial de comunicarnos. ¿Quién no recuerda: "hacerse
la rabona, tener ratones, ser un disco rayado, hacerse papilla, dar vuelta como una media,
ir a un asalto, pagar a escote, dar como dentro de un gorro
"?
Pero, a pesar de todas sus contras, un lenguaje pegadizo,
al que intentamos no dejar entrar en el nuestro.
No todos los adolescentes de un país utilizan los mismos
códigos para comunicarse. Así como las diferencias culturales se dan entre los adultos,
también se evidencian entre los jóvenes.
Los que pertenecen a un buen nivel cultural se expresan de
determinada forma y se comprenden; los que provienen de niveles sociales con menos
educación utilizan una jerga diferente y también se comunican. Lo que, probablemente, no
suceda es que ambos grupos se entiendan entre sí, a pesar de ser de una misma edad.
También se establecen diferencias entre el habla de los
jóvenes de la capital y la de los del campo.
Este idioma tan particular se da, sobre todo, en el habla.
Cuando el joven se enfrenta con una hoja y se ve obligado a escribir (un examen, una
prueba, una carta) se adapta, casi sin pensarlo, a la lengua estándar, a la que hablan
los demás, a la que sabe que la sociedad acepta.
Si la comunicación escrita está dirigida a uno de sus
compañeros o si utiliza el correo electrónico para hacerla, se valdrá de su lenguaje y
las reglas ortográficas no serán tenidas en cuenta. Aparecerán símbolos (la
computadora ofrece una enorme gama), grafías extrañas que intentan reproducir lo que en
el habla se da con naturalidad.
Sin embargo, cuando dialoga con sus congéneres, utiliza
las palabras inventadas, las muletillas, los gestos, los tics
todo lo que lo acerca y
lo estrecha a su grupo.
Aún más original e incomprensible es su lenguaje
telefónico o el que se refiere a los términos de la computación.
¿Cuáles son las características predominantes del lenguaje
adolescente?
Muchas e inabarcables. Trataremos
las más comunes. Por otra parte, es probable que no todos los jóvenes se valgan de los
términos que seleccionamos; posiblemente, también, algunos les den un significado
diferente al que hemos elegido.
La vía de transmisión de este lenguaje es oral, no queda
fija y se presta a diferentes interpretaciones.
Resulta difícil llevarlo a la forma escrita porque, en
general, ellos no lo hacen y juegan, en la conversación, con los tonos, las acentuaciones
marcadas, la repetición de letras.
Tal vez, muchos adolescentes no tengan idea de cómo
escribir determinado término, en especial, los que provienen de otros idiomas.
Intentaremos reproducir en forma gráfica las diferentes
expresiones. En algunos casos, si nos resulta posible, marcaremos la especial
pronunciación que de ellas hacen.
Acortamiento de palabras
"Doc"
(doctor o doctora), "profe" (profesor o profesora), "dire"
(director o directora), "cole" (colegio), "facu"
(facultad)
Hay poca originalidad en este hecho, que los adultos
también realizamos. Muchos de los vocablos que usamos en la actualidad y que figuran en
el diccionario son achicamientos de palabras largas: cine (cinematógrafo), foto
(fotografía), subte (subterráneo), tele (televisión).
Uso del prefijo "re"
"Relindo,
rebueno, rebobo
"
"Re" es un antiguo prefijo, que existe en
la lengua común, pero, por lo general, indica repetición: "releer, reactivar,
recomponer".
Para los jóvenes, no significa lo mismo. Podría
compararse con "muy, excesivamente", pero, de ninguna forma con la idea de
repetición.
Cambio de significado de palabras que existen en el idioma
"Obvio, loco, copar,
salado, alevoso, valor
"
"Obvio",
para el Diccionario, "que se encuentra delante de los ojos"; para los jóvenes,
una muletilla (que utilizan una y otra vez) y que quiere decir "por supuesto,
seguramente". Se acerca al verdadero significado del vocablo, pero hay, siempre, en
ella, un cierto tono despectivo, que implica que no era necesario hacer determinada
pregunta, determinado comentario.
Por otra parte, marcan en la pronunciación, en forma
excesiva, la "b" para resaltar lo inútil de la intervención del interlocutor.
"Loco", para el Diccionario,
"que ha perdido la razón"; para los jóvenes, un llamado para un compañero,
para un conocido, para cualquier persona con la que tengan determinado grado de confianza.
"Copar", para el
Diccionario,"hacer, en los juegos de azar, una puesta equivalente a todo el dinero
con que responde la banca"; para los jóvenes, "gustar, satisfacer, dejar
impactados". Los "copa" una canción, un conjunto musical, una comida, una
actitud
De " copar" derivan otras, como "copado,
copante, recopado.
"Salado", para el Diccionario ,
"que tiene excesiva sal" y, como propio de la Argentina y del Uruguay, "muy
costoso"; para los jóvenes, difícil, desubicado.
"Alevoso", para el
Diccionario," traicionero, pérfido"; para los jóvenes, exagerado, por gusto,
con intención, evidente.
"Valor", para el
Diccionario,"aprecio, estimación"; para los jóvenes, amigo, compañero.
Son solo seis ejemplos de una lista, que cualquier lector
sabe que es mucho más extensa.
Expresiones completamente originales
"Está de más",
escrita, a veces, de+ (excelente, muy bueno, perfecto), "está
mortal" (óptimo, maravilloso), "está de la nuca"
(loco, demente), "está infumable" (insoportable,
inaguantable).
Todas las palabras que forman estos conjuntos son,
individualmente, de uso, más o menos corriente. Difiere el significado que adquieren en
la expresión.
Palabras inventadas
"Chabón",
importada de la Argentina, (pibe, muchacho), "cheto"
(con plata, engreído), "concheto" (quiere
parecer "cheto", pero no lo es), "bardo"
(desordenado), "repolenta" (muy bueno), "zarpado"
(desubicado), "porfi" (por favor).
Expresiones verbales, a veces, inventadas; otras, con significado diferente al real
"No pintar"
(no pasar), "achicar" (esperar), "fuiste"o
"ya fue" (no tiene arreglo, no tiene solución), "marchaste"
(perdiste, no hay más posibilidades), "cabe o no cabe"
(estar o no de acuerdo), "aguantar" (dar
estímulo), "pelarse como un ajo" (irse
rápido), "habilitar con unos mangos" (pedir
dinero), "pegar un fonazo" (llamar por
teléfono), "ir a un toque" (asistir a un
recital, a un concierto), "irse al toque" (abandonar un lugar de
manera apresurada).
Las dos últimas son prácticamente iguales en la forma.
Sin embargo, nada tienen que ver en cuanto al significado.
Algunas de estas expresiones se cuelan en el lenguaje de
los adultos: "aguante", en el del deporte, sea cual sea la edad
de quien lo usa; "ya fue" con el agregado de "como
dicen los chicos" (que es una forma de deslindar
responsabilidades), en el idioma de las personas cultas del país.
Expresiones copiadas del inglés
"Man o men",
sin distinción para el singular y el plural (muchacho, chico), "fashion"
o "refashion" (elegante, fantástico, genial,
impresionante, pronunciada de una manera muy particular, en la que la "i" casi
desaparece), "sorry" (pronunciada con "r", sori,
perdón, disculpas), "estar out" (pronunciada
"aut", distraído, en otra cosa), "a full" (con
intensidad, con esfuerzo), "estar cool" (pronunciada
"cul", estar muy bueno).
En cuanto a la ortografía de estas palabras, hay que
hacer determinadas precisiones.
En primer lugar, es raro que algún adolescente se valga
de ellas por escrito; por lo tanto, no se les plantea el problema de cómo se escriben.
En segundo lugar, y en caso de darse la ocasión, la
grafía dependerá del grado de conocimiento que, del otro idioma, tenga el joven.
La forma que elegimos en el texto corresponde al inglés,
pero, posiblemente algunos adolescentes no reconozcan esas palabras como las que utilizan
en su hablar corrriente.
Palabras que usan con doble función: como insulto y como elogio
La más común es "hijo
de p
". Si se enojan con alguien, lo insultan de esa forma; pero,
también se valen de la expresión como alabanza.
¡Si me seguís molestando, te rompo la cara, hijo
de p
!
¡Qué bien canta el hijo de p
!
Hay otra serie de vocablos y
expresiones, que entran a nuestra lengua por intermedio de los medios de comunicación,
especialmente, la T.V. argentina. En la mayoría de los casos, corresponden a un lenguaje
ordinario, grosero, soez. Parece inútil dedicarse a ellas, porque esas sí es necesario
combatirlas.
Las otras, que solo son el fruto de una determinada edad,
de una manera particular de encarar la vida, no resultan peligrosas para el lenguaje. Así
como llegan, desaparecen y, en cierto modo, marcan las particularidades de los hablantes
jóvenes de una época.
¿Qué actitud tomamos los adultos ante esa forma particular de
expresión?
Tendemos a combatirla, a mostrar
desagrado, a dejar sentado que no podemos comprenderla. Eso es lo que busca, tal vez
inconscientemente, el joven. Que su lenguaje asombre por lo creativo, por lo diferente.
En el enfrentamiento diario que, por cualquier causa,
tiene con los adultos, el lenguaje se convierte en otro motivo de discusión.
Nada hará por modificarlo. Es más, repetirá una y otra
vez lo que sabe que causa molestia y tratará de ampliar su repertorio.
¿Qué actitud tendríamos que tomar los adultos?
Mostrar una cierta indeferencia y
tener presente que, también nosotros fuimos adolescentes Eso no significa, de ninguna
manera, tolerar el idioma grosero.
Si los mayores nos expresamos con corrección, los
jóvenes captarán esa forma de lenguaje y serán capaces de recurrir a ella, cuando las
circunstancias así lo requieran.
Lo que, de ninguna forma debemos hacer, con el afán de
acercarnos a los adolescentes, es usar, en nuestra forma de expresarnos, términos que
pertenecen a su lenguaje y del cual son, excesivamente celosos.
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