¡Es
obvio!
Transcribimos, a continuación, fragmentos de una
serie de avisos, publicados en diario
"El País". Todos ellos piden empleados. Es interesante
poner atención en lo se exige para conseguir el puesto:
1)
"SUPERVISOR/A DE CALL CENTER
Es
imprescindible para el desarrollo de la función:
- Profundo conocimiento de la operativa de Call Center
-
Definida
capacidad de liderazgo
-
Buen
nivel de inglés
-
Herramientas
informáticas"
2)
"ASISTENTE DE DIRECTOR EJECUTIVO
Requisitos:
- Egresado o estudiante
avanzado de carreras
universitarias
- Experiencia y conocimiento comunitario
-
Muy buen dominio del inglés
-
Conocimientos de idioma
hebreo
-
Muy buen manejo de
herramientas informáticas"
3)
"CUSTOMER SERVICE
Requisitos:
-
Entre 23 y 30 años
- Amplia
formación a nivel universitario en Comercio Exterior
o Relaciones Internacionales
- Dominio
del inglés oral y escrito(imprescindible)
- Preferentemente
con conocimientos de alemán
- Excelente
manejo de herramientas informáticas."
4)
"BANCO CENTRAL DEL URUGUAY
-
1 cargo de Doctor en Economía
-
Título de Doctor en Economía.
- Dominio oral y escrito del
idioma inglés."
Por supuesto, son unos pocos ejemplos. No nos detenemos a
observar cómo están redactados, ya que habría mucho para corregir.
En negrita, señalamos, únicamente, lo
que al dominio
de diferentes lenguajes se refiere.
Se necesita saber inglés,
hebreo, alemán e, incluso, el lenguaje de la computadora.
Ninguna institución -ni pública ni
privada- incluya entre sus exigencias que los posibles
empleados sepan redactar y hablar correctamente, en español.
"¡Es
obvio!" -dirá la mayoría de la gente." Si en el Uruguay,
el español es la lengua madre, ¿quién no va a saberla?, ¿qué
universitario tendrá problemas para expresarse?, ¿qué persona
que domine idiomas extranjeros no dominará el suyo?"
La
respuesta: la mayoría de las personas, universitarias o no, tiene grandes dificultades
para expresarse en su propio idioma.
Y
a él tendrán que recurrir, cualquiera sea el cargo que desempeñen,
tanto para hablar con sus colegas (comentar, discutir, impartir órdenes…)
como para escribir ( un memorándum, un informe, una carta…).
Los
empleadores parecen no darse cuenta de lo importante que es que
su personal sepa expresarse con corrección. El español, bien
hablado y bien escrito, consigue éxitos que son muy importantes en
cualquier empresa.
Lamentablemente,
no es obvio que uno sepa la lengua materna por el solo hecho de ser la
que hablamos desde pequeños. Necesitamos un aprendizaje constante,
que nuestra enseñanza no da.
La
escuela nos brinda las primeras armas, sobre todo en lo que respecta a
la lengua escrita. En Secundaria, se dan dos escasos años, de un español,
basado casi exclusivamente en el aspecto gramatical, que nos deja un
mal recuerdo y muy pocos conocimientos. Y, en la Universidad, la enseñanza
idiomática se pierde para siempre. No se dan clases de redacción:
nadie enseña a hacer un informe, un resumen, un relato…Se ignora lo
relacionado con la oralidad.
¿Cómo,
entonces, uno puede llegar a dominar su idioma?
Si
se dedica a él, si pide ayuda, si lee, si busca quién le enseñe cómo
escribir y hablar
correctamente.
¿Pero
cuántas personas lo hacen?
Y
quienes tienen el poder, porque son las que ofrecen los empleos, ¿no
se han detenido a pensar en que lo primero que deben exigir es un
correcto uso de la lengua materna? Que deben, antes de contratar un
empleado, someterlo
a pruebas( no gramaticales, ya que saber lengua no es saber gramática)
, sino de escritura, de redacción, de comprensión lectora, de
oralidad…
¿O,
tal vez, ellos
mismos no saben cómo proceder en cuanto a lo que al lenguaje materno
se refiere y no pueden, por lo tanto, juzgar cómo lo hacen los demás?
¡Es
obvio, o, más bien, tendría que ser obvio, que se respetase el
idioma materno antes que los demás!
Está
muy bien que dominemos lenguas que
no son la nuestra, pero es imprescindible que empecemos por saber
manejar el español.
Caridad
bien entendida, empieza por sí mismo.
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